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Una ciudad de acogida y solidaridad

La proyección de Barcelona en el mundo y su atractivo para el turismo –en especial para el MICE– se debe, en gran parte, a su espíritu de acogida. Desde su fundación, ha sido una ciudad abierta al mar: sus habitantes han querido conocer otros lugares y culturas y, a la vez, gente de distintas procedencias ha encontrado su destino en la ciudad. El compromiso con la terrible crisis de los refugiados, provocada por la guerra en Siria, es un ejemplo más de la firme voluntad de asumir un papel relevante como “ciudad refugio”.

En diciembre, el CCIB fue escenario de la presentación para escuelas de la audiencia pública que, en mayo, tras un curso de trabajo sobre la cuestión, llevará a cabo una reflexión exhaustiva y formativa sobre los desplazamientos forzados de personas y el papel de las ciudades en la acogida de estas personas. Unos 600 alumnos de entre 11 y 17 años de edad, y sus profesores, conocieron esta iniciativa destinada a promover la sensibilización y, sobre todo, la actuación. Durante la presentación conocieron las razones y consecuencias de la crisis de los refugiados, desarrollaron algunas actividades y, al final, grabaron un mannequin challenge.

Movilización ciudadana

Más multitudinarios fueron los conciertos solidarios organizados en febrero por voluntarios y entidades comprometidas con el bienestar de las personas afectadas. Con el objetivo de recaudar fondos, más de 15.000 espectadores acudieron al gran concierto “Volem Acollir” (Queremos Acoger), un macroespectáculo que combinó un cartel con artistas de excepción (Serrat, Llach, Manolo García, Macaco, Antonio Orozco, Amaral…) con proyecciones e historias reales de refugiados. Una semana más tarde, en el Auditorio Forum, el coro Singfònics y otras corales protagonizaron el concierto Actuem!” (Actuemos). El mismo día, por la mañana, la movilización ciudadana alcanzó su punto cumbre en la manifestación por la acogida de personas refugiadas y migrantes; según los organizadores, más de 500.000 personas salieron a la calle por la causa.

Ante la peor crisis de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial, Barcelona trabaja para encontrar una solución. La violencia, los conflictos armados, los desastres naturales, la opresión, la violación de derechos humanos o la persecución forzaron a 12,4 millones de personas a abandonar su hogar durante el año 2015, según datos de Acnur. Como ciudad de acogida, Barcelona asume su responsabilidad y es fiel a sus valores solidarios.

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