¿Sabías que ser sostenible no solo consiste en cuidar el medio ambiente?

Aunque estamos acostumbrados a asociar la sostenibilidad con ser ecológicos, hay dos ámbitos más en los que una organización debería ser sostenible: el social –con el objetivo de conseguir una relación adecuada y una comunicación fluida con las personas que tienen relación con ella– y el económico –para lograr una gestión transparente y una distribución correcta de la riqueza que se genera–. Por tercer año consecutivo, con intención de recoger y poner en valor todas sus actuaciones en este sentido, el CCIB ha seguido la guía G4 del Global Reporting Initiative (GRI) para elaborar su Memoria de Responsabilidad Social 2015.

CCIB_CO2_01Basándose en una serie de procesos estandarizados para realizar este trabajo, destacan algunos indicadores entre los resultados. Por ejemplo, el impacto económico indirecto creció un 29% en 2015, alcanzando los 312,81 M€. Además, con voluntad de contribuir a la riqueza del entorno más próximo, el 97% de los proveedores fueron locales. La memoria subraya también que, por segundo año consecutivo, el CCIB siguió creando ocupación y mantuvo el porcentaje de personal propio en el 88%, con una plantilla con equilibrio entre géneros.

En el ámbito social, el CCIB incrementó su acción en 2015, estrechando su red de colaboraciones, entre las que destaca el impulso e implicación como socio fundador de Barcelona Fòrum District, asociación que desarrolla su actividad bajo parámetros respetuosos con el medio ambiente y la promoción de la cultura y la educación. La iniciativa nació en 2011 con el objetivo de vincular la actividad del tejido empresarial de la zona con las personas del territorio y lleva a cabo acciones de dinamización como exposiciones o contratación de empresas socialmente comprometidas que colaboran con personas en riesgo de exclusión social.

Y, volviendo a la política de respeto al medio ambiente, el consumo total de energía del CCIB se redujo en un 3,23% en 2015. El dato cobra mayor relevancia al matizar que por sus instalaciones pasaron 80.000 personas más que en 2014, de modo que el gasto energético por delegado pasó de 21,21 kWh en 2014 a 16,97 kWh en 2015, lo que significa un 20% menos. La mejora en materia medioambiental, atribuible a la implantación de buenas prácticas y objetivos concretos, también se notó en la producción de residuo banal por delegado (-13%) e incluso en el uso de tóneres de impresora (-25%).

¿Y te gustaría neutralizar las emisiones de tus eventos?

Pues el CCIB propone a sus clientes el cálculo de las emisiones de CO2 generadas durante el evento y su posterior compensación mediante la compra de créditos de carbono de alta calidad. Se trata de destinarlos a proyectos de reducción de emisiones en países en vías de desarrollo y certificados con estándares internacionales. Para dar ejemplo, en 2015 el CCIB destinó la compensación de su propia huella de carbono a AY-YILDIZ Wind Power, un proyecto de instalación de 5 aerogeneradores de 3 MV de potencia en una región del noreste de Turquía. La contribución a dinamizar la economía nacional y saldar una parte de la creciente demanda de energía con energía renovable eólica, se corona con una reducción de emisiones de 30.997 tCO2 al año. ¡Ni más ni menos!

CCIB_CO2_07d

Facebooktwittergoogle_pluslinkedinmailFacebooktwittergoogle_pluslinkedinmail

No hay comentarios

Añadir más